jueves, 9 de abril de 2020

SANTA MISA DEL JUEVES SANTO::: LA CENA DEL SEÑOR



PRIMERA LECTURA 
De la profecía de Jonás 4, 1-11
Jonás sintió un disgusto enorme, y estaba irritado. Oró al Señor en estos términos: “Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir”. Le respondió el Señor: “¿Y tienes tú derecho a irritarte?”. Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se había hecho una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad. Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel ricino. Pero el Señor envió un gusano, cuando
el sol salía al día siguiente, el cual dañó al ricino, que se secó. Y cuando el sol apretaba, envió el Señor un viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer. Deseó Jonás morir, y dijo: “Más vale morir que vivir”. Respondió el Señor a Jonás: “¿Crees que tienes derecho a irritarte por el ricino?”. Contestó él: “Con razón siento un disgusto mortal”. Le respondió el Señor: “Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres, que no distinguen la derecha de la izquierda, y en la que hay gran cantidad de ganado?”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 85
R/. Tú Señor, eres lento a la cólera, rico en piedad.
• Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti. R/.
• Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R/.
• Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor: bendecirán tu nombre: “Grande eres tú, y haces maravillas, tú eres el único Dios. R/.
EVANGELIO
Señor, enséñanos a orar.
Del Evangelio según san Lucas 11, 1-4
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo: “Cuando oren digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos deje caer en la tentación’”.
 Palabra del Señor.

miércoles, 8 de abril de 2020

SANTA MISA DEL MIÉRCOLES SANTO- SEMANA SANTA 2020



PRIMERA LECTURA
Del libro de Isaías 50, 4-9a
El Señor me ha dado labios persuasivos para saber decir una palabra de aliento a los cansados. Cada mañana pone alerta mi oído para que escuche dócilmente. El Señor me abrió el oído, y yo no he opuesto resistencia ni me he vuelto atrás. He dejado que me azoten las espaldas y me arranquen la barba. No he escondido el rostro a los que me insultaban y escupían. El Señor es quien me ayuda, por eso no me rindo a los insultos. Por eso me mantengo firme como roca, y estoy seguro de que Él nunca me defraudará. Cerca está el defensor de mi inocencia: ¿hay alguien que me ponga pleito? Preséntese conmigo para el juicio. Si tiene algo en contra mía, que comparezca junto a mí. El Señor es quien me ayuda, ¿quién podrá condenarme?
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 68
R/. Soy pobre y estoy malherido, Dios mío, tu salvación me levante.
• Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. R/.
• Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.
• La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y no la hay; consoladores y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre. R/.
• Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.
 • Mírenlo los humildes, y alégrense, busquen al Señor, y revivirá su corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R/.
EVANGELIO
Del Evangelio según san Mateo 26, 14-25
Uno de los doce apóstoles, llamado Judas Iscariote, se fue a donde los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Qué quieren darme? y yo les entrego a Jesús”. Ellos le pagaron treinta monedas de plata. Y desde ese momento empezó él a buscar una ocasión propicia para entregarlo. El primer día de la fiesta del Pan Ázimo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena pascual?”. Él les dijo: “Vayan a la ciudad, a donde fulano, y díganle: El Maestro manda decir: ‘Ya se acerca mi hora. Quiero celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’”. Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado y prepararon la cena pascual. Al atardecer se sentó a la mesa con los doce discípulos. Y cuando estaban comiendo les dijo: “Yo les aseguro: uno de ustedes me va a traicionar”. Ellos, muy tristes, empezaron uno por uno a replicarle: “¡No seré yo, Señor!”. Pero Él les respondió: “Uno que ha comido conmigo del mismo plato, es el que me va a traicionar. El Hijo del hombre sigue su camino, como está consignado acerca de Él en la Escritura. Pero, ¡ay de aquel que va a traicionar al Hijo del hombre! Más le valiera no haber nacido”. Judas, el que lo estaba traicionando, le replicó: “¡No seré yo, Rabí!”. Jesús le respondió: “Tú mismo lo has dicho”.
Palabra del Señor.

SANTA MISA DEL MARTES SANTO- SEMANA SANTA 2020



PRIMERA LECTURA
Del libro de Isaías 49, 1-6
Escúchenme, países del mar: presten atención, pueblos lejanos. El Señor me llamó desde antes de nacer, ya en el seno materno pronunció mi nombre. Hizo de mis palabras una espada afilada, me amparó a la sombra de su mano. Me convirtió en flecha puntiaguda, me guardó como guarda sus flechas el guerrero. Me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti revelaré mi gloria”. Yo pensaba que eran vanos mis trabajos, que había gastado mi fuerza inútilmente y sin razón. Pero en realidad el Señor me hacía justicia, y mi recompensa estaba en las manos de mi Dios. El Señor me juzgó digno de este honor, mi Dios se convirtió en mi fortaleza. El Señor, que me formó desde el seno para ser su siervo, para hacer que vuelva a Él el pueblo de Jacob, que Israel se reúna frente a Él, dice ahora: “No basta con que seas mi siervo, para restaurar las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel. Te haré luz de las naciones, para llevar mi salvación hasta los confines de la tierra”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 70
R/. Narraré tu victoria, tuya entera.
• A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame. R/.
• Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/.
• Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías. R/.
• Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. R/.
EVANGELIO
Del Evangelio según san Juan 13, 21-33.36-38
Durante la última cena, Jesús se conmovió profundamente y afirmó con claridad: “Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar”. Los discípulos empezaron a mirarse unos a otros sin lograr entender a quién se refería. Uno de ellos, el que Jesús amaba tanto, estaba comiendo al lado de Jesús, en el lugar de preferencia. Entonces Simón Pedro le hizo señas de que averiguara a quién se refería. El discípulo se recostó entonces en el pecho de Jesús y le dijo: “Señor, ¿quién es?”. Jesús le respondió: “Al que yo le dé el bocado después de mojarlo, ese es”. Mojó, pues, un bocado y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y tras el bocado entró en él Satanás.

Jesús le dijo: “Lo que tienes que hacer hazlo pronto”. Pero ninguno de los que estaban comiendo entendió por qué le dijo esto. Algunos pensaban que, como Judas era el que tenía la bolsa del dinero, Jesús le había dicho que comprara lo que necesitaban para la fiesta de Pascua o que diera algo a los pobres. Cuando Judas recibió el bocado, salió. Era de noche. Y cuando Judas salió, dijo Jesús: “Ya ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios en Él. Y puesto que Dios ha sido glorificado en Él, Él será glorificado en Dios; y eso muy pronto. Hijitos, voy a estar poco tiempo con ustedes. Me buscarán, pero les repito ahora lo que ya había dicho a los judíos: a donde yo voy, no podrán ir ustedes”. Simón Pedro le preguntó: “Señor, ¿a dónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy no puedes seguirme ahora, pero me seguirás después”. Pedro le dijo: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti”. Jesús le respondió: “¿Estás dispuesto a dar tu vida por mí? Te aseguro que antes que cante el gallo, me negarás tres veces”.
Palabra del Señor. 

lunes, 6 de abril de 2020

SANTA MISA- LUNES SANTO- 06 DE ABRIL DE 2020



PRIMERA LECTURA
Del libro de Isaías 42, 1-7
Esto dice el Señor: “Este es mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien tengo mi complacencia. He puesto en él mi espíritu para que muestre a las naciones cómo hago justicia. No gritará, no levantará la voz, no irá vociferando por las calles. No quebrará la caña ya doblada, no apagará la mecha que arde débilmente. Probará que sí hago justicia, y sin ser débil él mismo ni doblarse, la implantará en la tierra. Los países del mar esperan su enseñanza”. Dios, el Señor, que creó los cielos y los desplegó, que extendió la tierra con su vegetación, y da vida a los que la pueblan y aliento a quienes la recorren, dice esto a su siervo: “Yo, el Señor, te llamé para traer la libertad, yo te tomé de la mano, te formé y te destiné a ser instrumento de la alianza con mi pueblo, luz de las naciones, para abrir los ojos a los ciegos y sacar a los presos de la cárcel, del calabozo a los que viven en tinieblas”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 26
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
• El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/. • Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. R/. • Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo. R/. • Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.
EVANGELIO
Del Evangelio según san Juan 12, 1-11
Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Él había resucitado. Allí le ofrecieron a Jesús una comida. Marta servía a la mesa, y Lázaro era uno de los comensales. Entonces María sacó una libra de perfume de nardo genuino de gran precio y le ungió con él los pies a Jesús. Luego se los secó con sus cabellos. Y la fragancia del perfume se esparció por toda la casa. Judas Iscariote, uno de los discípulos de Jesús, el que iba a traicionarlo, dijo: “¿Y por qué no vendieron ese perfume, que vale trescientos jornales, y dieron eso a los pobres?”. Pero esto lo dijo no porque se interesara por los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa del dinero, se quedaba con lo que echaban en ella. Entonces dijo Jesús: “Déjala. Está bien que lo haya guardado para el día de mi sepultura; pues a los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”. Una multitud de judíos se dio cuenta de que Jesús estaba allí, y fueron a ver no solamente a Jesús, sino también a Lázaro, al que Él había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque por él muchos judíos se les iban y creían en Jesús. 
Palabra del Señor.

jueves, 16 de enero de 2020

SANTA MISA DE HOY 16 DE ENERO DE 2020



PRIMERA LECTURA 
Del Primer libro de Samuel 4, 1-11
En aquellos días, se reunieron los filisteos para atacar a Israel. Los israelitas salieron a enfrentarse con ellos y acamparon junto a Piedrayuda, mientras que los filisteos acampaban en El Cerco. Los filisteos formaron en orden de batalla frente a Israel. Entablada la lucha, Israel fue derrotado por los filisteos; de sus filas murieron en el campo unos cuatro mil hombres. La tropa volvió al campamento, y los ancianos de Israel deliberaron: “¿Por qué el Señor nos ha hecho sufrir hoy una derrota a manos de los filisteos? Vamos a Siló, a traer el arca de la alianza del Señor, para que esté entre nosotros y nos salve del poder enemigo”. Mandaron gente a Siló, por el arca de la alianza del Señor de los ejércitos, entronizado sobre querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, fueron con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel lanzó a pleno pulmón el alarido de guerra, y la tierra retembló. Al oír los filisteos el estruendo del alarido, se preguntaron: “¿Qué significa ese alarido que retumba en el campamento hebreo?”. Entonces se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento y, muertos de miedo, decían: “¡Ha llegado su Dios al campamento! ¡Ay de nosotros! Es la primera vez que nos pasa esto. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos, los dioses que hirieron a Egipto con toda clase de calamidades y epidemias? ¡Valor, filisteos! Sean hombres, y no serán esclavos de los hebreos, como lo han sido ellos de nosotros. ¡Sean hombres, y al ataque!”. Los filisteos se lanzaron a la lucha y derrotaron a los israelitas, que huyeron a la desbandada. Fue una derrota tremenda: cayeron treinta mil de la infantería israelita. El arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés, murieron.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 43
R/. Redímenos, Señor, por tu misericordia.
• Ahora nos rechazas y nos avergüenzas, y ya no sales, Señor, con nuestras tropas: nos haces retroceder ante el enemigo, y nuestro adversario nos saquea. R/.
• Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, irrisión y burla de los que nos rodean; nos has hecho el refrán de los gentiles, nos hacen muecas las naciones. R/.
• Despierta, Señor, ¿por qué duermes? Levántate, no nos rechaces más. ¿Por qué nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia y opresión? R/.
EVANGELIO
La lepra se le quitó, y quedó limpio.
Del Evangelio según san Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: “Si quieres, puedes limpiarme”. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero: queda limpio”. La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: “No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés”. Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a Él de todas partes. Palabra
 Palabra del Señor.

sábado, 21 de diciembre de 2019

SANTA MISA DE HOY 21 DE DICIEMBRE - NOVENA DÍA SEXTO.





PRIMERA LECTURA 
La llegada del amado.
Del libro del Cantar de los Cantares 2, 8-14
¡Oye, ya viene mi amado! ¡Míralo por esos montes, corriendo como un gamo por los cerros! Mi amado llega saltando, como si fuera un venadito. Ahí lo tienes: se quedó detrás de la tapia, y mira por las ventanas, observando a través de las rejas. Entonces me dirige mi amado estas palabras: “Levántate, amor mío, hermosa mía, ven a mí. Ya pasó el invierno, las lluvias ya cesaron; brotaron las flores en el campo, llegó el tiempo de podarlas viñas, se oye el arrullo de la tórtola en los montes; despuntan los frutos de la higuera, los viñedos en flor esparcen ya su aroma. ¡Levántate, amor mío, hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, escondida entre los riscos, déjame verte la cara, déjame oír tu voz, que tu voz me es grata y es bello tu semblante”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 32
R/. ¡Alégrate, María, llena de gracia!
• Den gracias al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; cántenle un cántico nuevo, acompañando su música con aclamaciones. R/.
• El plan del Señor subsiste por siempre; los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se escogió como heredad. R/.
• Nosotros esperamos en el Señor: Él es nuestro auxilio y escudo; con Él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos. R/.
EVANGELIO
¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Del Evangelio según san Lucas 1 , 39-45
Después de recibir el anuncio del ángel, María se puso en camino y se fue sin demora a un pueblo de las montañas de Judea. Al entrar en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. Y apenas oyó Isabel el saludo de María, se estremeció la criatura que llevaba Isabel en el vientre, y ella se llenó del Espíritu Santo y exclamó en voz alta: “¡Bendita eres entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Mira: apenas llegaron a mis oídos tus palabras de saludo, la criatura que llevo en el vientre se estremeció de alegría. ¡Dichosa eres tú, que creíste que se cumpliría lo que el Señor te anunció!”.
 Palabra del Señor.

lunes, 25 de noviembre de 2019

SANTA MISA DE HOY 25 DE NOVIEMBRE-2019



PRIMERA LECTURA 
No se encontró a ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
Del libro de Daniel 1, 1-6.8-20
El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió. El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios. El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes y aptos para servir en el palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas. Cada día el rey les pasaba una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales pasarían a servir al rey. Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de esa contaminación. El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo: “Tengo miedo al rey, mi señor, que les ha asignado la ración de comida y bebida; si los ve más flacos que sus compañeros, me juego la cabeza”. Daniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había designado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías: “Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado”. Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino, y les dio legumbres. Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños. Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Daniel 3
R/. A ti gloria y alabanza por los siglos.
• Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso. R/.
• Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/. 
• Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.
• Bendito eres tú, que sentado sobre querubines, sondeas los abismos. R/. 
• Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.
EVANGELIO
Vio una viuda pobre que echaba dos reales.
Del Evangelio según san Lucas 21, 1-4
En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: “Sepan que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”.
 Palabra del Señor.