viernes, 15 de mayo de 2015

CONSEJO A LOS JÓVENES


Hijo mío, atiende la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre, pues serán para ti un bello adorno: como un collar o una corona. Si los pecadores quieren engañarte ¡no se lo permitas, hijo mío!
Tal vez te digan: “Ven con nosotros; por capricho tenderemos una trampa para matar a algún inocente cuando pase.  Nos tragaremos vivos a los hombres honrados como se traga la muerte a quienes caen en el sepulcro”.
Tendremos toda clase de riquezas, ¡llenaremos, nuestras casas con todo lo robado! Ven y comparte tu suerte con nosotros, y comparte también nuestro fondo común”.
¡Pero no vayas con ellos, hijo mío! Aléjate de sus malos caminos, pues tienen prisa por hacer lo malo; ¡tiene prisa por derramar sangre!
Aunque no vale la pena tender una trampa si los pájaros pueden verla, esos hombres se tienden la trampa a sí mismos y ponen su vida en peligro.
Tal es el final de los ambiciosos: su propia ambición los mata.
Proverbios 1, 8-19

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