lunes, 27 de julio de 2015

"BONDAD QUE ENTRA, BONDAD QUE SALE"

“Bondad que entra, bondad que sale”

Había también una profetisa, Ana… de edad avanzada… sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.  Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
(Lucas 2, 36-38)

Reflexión

Los ordenadores actuales nos pueden proporcionar una estimulante aproximación al evento amoroso, gentil, y casi sin palabras, que sucedió a María hace veinte siglos.
Existe un dicho entre los ingenieros de sistemas: “Basura que entra, basura que sale”. Esto quiere decir que si colocas información sin importancia en el computador, sólo obtendrás tonterías.
Los monjes de la Edad Media comprendieron la sabiduría de este lema. Ellos eran obligados a ser fieles a la lectio divina o estudio divino: la lectura de la Sagrada Escritura y otros libros que hablan de Dios y de la virtud moral. La idea era que si el monje alimentaba su mente y su corazón con buenas lecturas, entonces había muchas posibilidades de que la sabiduría y la bondad salieran de su mente y su corazón. Sería un caso de: “Bondad que entra, bondad que sale”.
Este lema aún tiene aplicaciones prácticas. Llenar nuestras mentes con buenas lecturas no es sólo un valor por sí mismo. También tiene un “valor de reemplazo”: significa que no llenaremos nuestra mente con basura.
Sin duda, sale mucha basura de los labios de muchas personas. Esa basura ha sido la dieta constante consumida por sus cerebros.
Con Ana, la profetisa, no había lugar para basura. Ella había orado y alimentado su oración con la Sagrada Escritura durante la mayor parte de su larga vida. Así, cuando le llegó el momento  de hablar de temas serios, ella poseía una mente que no se había llenado de manera desordenada, y un corazón que no había sido trivializado. Ella pudo comprender el verdadero significado de este bebé maravilloso en los brazos de su madre; sus instintos no habían tenido una “sobredosis” de atención dispersa.


BOSMANS, Isaias. Senderos de paz con María. San Pablo, Bogotá, 2007, pp. 55-56

No hay comentarios:

Publicar un comentario