jueves, 16 de julio de 2015

SOBRE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

San Pablo RadioSobre la Santísima Virgen María

El 16 de julio del 2006, el Santo Padre Benedicto XVI decía: “Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor”.
Para comprender la importancia y el protagonismo de la Virgen María en la historia de la salvación, es fundamental recurrir a la Sagrada Escritura. Esta es la primera fuente para descubrir la voluntad de Dios y los fundamentos de nuestra devoción a la Madre del Salvador. San Jerónimo, traductor de la Biblia al latín (Vulgata), decía: “El que no conoce la Sagrada Escritura, no conoce a Cristo”. Por lo tanto, en primer lugar queremos recurrir a la Palabra de Dios, como también tomar algunas orientaciones del Magisterio de la Iglesia.

La Santísima Virgen en el Magisterio de la Iglesia
 La doctrina y enseñanza de la Iglesia sobre la Virgen María se basan en la Sagrada Escritura y en la Tradición, interpretadas auténticamente por el Magisterio. Dicha interpretación está dada en los escritos de los Papas, en los textos de los Concilios, etc. Sólo conoceremos tres ejemplos que se refieren a la importancia y rol de María.

Lumen Gentium:
Constitución Dogmática sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II (1964). En el capítulo VIII se nos habla de La Santísima Virgen María, Madre de Dios, en el Misterio de Cristo y de la Iglesia (52-69). Aquí se afirma que Cristo, citando a san Pablo (1 Tim 2, 5-6), es el único Mediador; y agrega “Pero la misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder” (60).

Redemptoris Mater:
Encíclica sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia Peregrina, escrita por el Siervo de Dios Juan Pablo II (1987). Aquí se nos recuerda que “La dimensión mariana de la vida de un discípulo de Cristo se manifiesta de modo especial precisamente mediante esta entrega filial respecto a la Madre de Dios, 7 iniciada con el testamento del Redentor en el Gólgota. Entregándose filialmente a María, el cristiano, como el apóstol Juan, “acoge entre sus cosas propias a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior” (45).

Sacramentum Caritatis:
Exhortación Apostólica sobre la Eucaristía del Papa Benedicto XVI (2007). Él nos señala: …“todo lo que Dios nos ha dado encuentra realización perfecta en la Virgen María… desde la Anunciación a Pentecostés, aparece como la persona cuya libertad está totalmente disponible a la voluntad de Dios... María es la gran creyente que, llena de confianza, se pone en las manos de Dios, abandonándose a su voluntad…


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