jueves, 20 de agosto de 2015

SON 101 AÑOS DE TRANSMITIR EL EVANGELIO


El padre Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina, fue sin duda un maestro de vida espiritual y un auténtico apóstol de la palabra escrita y hablada. Su lenguaje descarnado y seco miraba a la esencial, sin ceder en nada a adornos literarios.


La noche que dividía los siglos, permaneció cuatro horas en adoración delante del Santísimo Sacramento solemnemente expuesto en la catedral de Alba. “Una luz particular le vino de la hostia. Desde ese día se sintió profundamente obligado a servir a la iglesia y a los hombres del nuevo siglo”. Fue consagrado sacerdote el 29 de junio de 1907. Para obedecer a Dios y a la iglesia, el 20 de agosto de 1914 dio inicio, en Alba, a la Familia Paulina, con la fundación de la Sociedad de San Pablo, Hijas de San Pablo, Pías Discípulas del Divino Maestro, Pastorcitas, Apostolinas, todas con finalidades propias e independientes unas de otras. Todos están unidos entre sí por el mismo ideal de santidad y de apostolado: la venida de Cristo Maestro, Camino, Verdad y Vida en el mundo, mediante los instrumentos de la comunicación social.

Centrada en Jesús, Maestro, Camino, Verdad y Vida, su espiritualidad va al centro del mensaje evangélico, ofreciendo a todos los que quieren seguir a Cristo Jesús un ideal vasto y profundo, y al mismo  tiempo sencillo y lineal porque es totalmente bíblico. Así les escribe a sus hijos: “La Familia Paulina aspira a vivir integralmente el Evangelio de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, en el espíritu se san Pablo, bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles. No hay aquí muchas particularidades ni devociones singulares ni excesivos formalismos, sino que se busca la vida en Cristo Maestro y en la Iglesia” (AD 93-94).


FERRERO, G. Mauro. Un año con el Padre Alberione. San Pablo, Bogotá, 1997, pp. 6-7

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