viernes, 4 de septiembre de 2015

PREFIERO LLORAR

Prefiero llorar

Un hombre entró a una iglesia a rezar y se encontró a otro hombre junto al altar de san Francisco llorando amargamente:

    --Ay, ay, ay… repetía el infeliz.

Un hombre se le acercó, compasivo, para preguntarle qué le pasaba, por qué lloraba tanto.

     --Es que me quieren dar un cargo muy importante, de mucha responsabilidad en la               ciudad, respondió aquél, suspirando.

-        -- Pues renuncie al cargo, le aconsejó el recién llegado.
-          --¡Oh no! Prefiero llorar…

Reflexión


Hay personas que se quejan de su suerte, pero en el fondo no desean cambiarla. Prefieren maldecir la oscuridad que encender una vela. Muchas personas en la sociedad y en la Iglesia se quejan de su pesada responsabilidad, pero en el fondo les encanta tener poder y prestigio. Muchos lloran el día que son nombrados en su cargo, pero también lloran el día que, por edad, salud, o por haber cumplido el plazo, tienen que abandonarlo.


Víctor Codina. 40 nuevas parábola, San Pablo 1997.

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