miércoles, 10 de agosto de 2016

EL DOLOR NO ES UN CASTIGO



Después de tantos años de cristianismo todavía hay madres que atemorizan a sus hijos con que Dios los va a castigar si hacen algo malo o no faltan las personas que les ocurre alguna desgracia y dicen con toda seguridad que es un ¡Castigo de Dios! Esto se entiende porque algunas personas tienen la imagen de un Dios castigador y vengador, de un Dios justiciero y guardián de la moral. 

Pero hoy en día esa mentalidad está cambiando gracias personas que logran entender bien los textos bíblicos y encontramos a un Dios misericordioso, un Dios que perdona al que confiesa de corazón su maldad. Todo el libro de Job, es un largo y hermoso testimonio para demostrar que el sufrimiento no puede ser castigo de Dios, que el dolor también puede darse en los justos. Jesús nuestro salvador es el padre de los dolores y Él mismo nos enseñó claramente que las desgracias no son castigo de Dios, que suceda lo que suceda debemos vivir llenos de confianza en el padre que cuida amorosamente de nosotros. (Lc 13, 2-4; Jn 9, 2-4; Mt 6, 25-34 y 10, 26-31)

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