jueves, 19 de julio de 2018

LA SANTA MISA DE HOY 19 DE JULIO




¡Vengan a mí!
Verdad: Cuando éramos pequeños y empezábamos a caminar, nuestros padres, inclinándose para ponerse a nuestra altura, abrían los brazos y con mucho cariño nos decían “ven”. Con cuánta confianza, aunque cayéndonos, íbamos hacia ellos, porque, aun sin entenderlo, los veíamos como nuestra seguridad. Y esto mismo es lo que el evangelio de hoy nos invita a reconocer en Jesús. Pues Él es el Hijo, el enviado del Padre que, lleno de su amor y su misericordia, con los brazos abiertos (incluso en la cruz) nos llama a todos a ir a Él, a entrar en su paz. Por eso nos dice: “Vengan a mí”, dejen a un lado sus problemas y, si están cansados y agobiados, yo los aliviaré. Sí, junto a Dios es donde únicamente encuentra descanso nuestro cuerpo, nuestro espíritu.
Nos dice también: “Tomen mi yugo” y “aprendan de mí, que soy manso y humilde corazón”. Porque su yugo no es opresivo ni duro, sino que con él nos entrega su amor, aligera nuestra carga, nos da su paz y nos ayuda a caminar siempre adelante. El yugo del Señor es el amor fraterno, la ayuda fraterna, el alivio y consuelo de los fatigados y agobiados. Mientras que la mansedumbre y la humildad son las virtudes que nos ayudan a encontrar la paz del corazón, la armonía de la vida, la alegría, el perdón… especialmente, la plena adhesión a la voluntad de Dios y la unidad con los hermanos.
Camino: “La humildad y pobreza de Jesús se convierten en principio de nuestra exaltación… en identidad del auténtico cristiano” (Pablo VI).
Vida: Querido Señor Jesús, danos un corazón manso y humilde como el tuyo y sé siempre nuestro descanso. Amén.

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